Cambiar la bañera por un plato de ducha en Cantabria: cómo es la obra

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Sustituir la bañera por un plato de ducha es una de las obras que más se piden en los pisos de Santander, Torrelavega y toda la costa cántabra. Se hace en pocos días, cambia por completo el uso del baño y no obliga a levantar la vivienda entera. Aun así, hay decisiones que conviene tomar antes de que el primer operario cruce la puerta, porque una vez que el alicatado está puesto rectificar sale caro.

Por qué tantas casas de Cantabria hacen este cambio

Buena parte del parque de vivienda de la región se construyó entre los años sesenta y los noventa, con baños pequeños y bañeras de hierro fundido de 1,60 o 1,70 metros. Esa bañera se come casi la mitad del baño y obliga a pasar la pierna por encima cada mañana. Los motivos que más escuchamos son la comodidad para una persona mayor que ya no entra bien, el espacio que se recupera con un plato más estrecho, la limpieza de una mampara sin perfilería y el consumo de agua, que baja al dejar de llenar la bañera.

Un detalle de aquí: en muchos edificios antiguos de Santander la bajante y la red de desagüe están en el mismo hueco desde que se levantó el bloque. Eso condiciona dónde puede ir el sumidero, y a veces es lo que decide qué tipo de plato se puede poner.

Las dos maneras de hacerlo

Conviene saber en cuál de las dos está uno antes de pedir presupuesto, porque el alcance y el plazo cambian bastante.

Sustitución sobre el hueco de la bañera. Se retira la bañera, se sanea el hueco, se prepara la base y se coloca el plato aproximadamente en el mismo sitio. Se rematan las paredes que quedan vistas y se monta la mampara. El resto del baño, incluidos el suelo, el inodoro y el lavabo, se queda como estaba. Es la opción más rápida y la que menos polvo mete en casa.

Reforma del baño completa. Se aprovecha para cambiar el alicatado entero, mover sanitarios, renovar la fontanería vieja de plomo o de hierro, rehacer la iluminación y, si hace falta, ganar algo de espacio a costa de un armario o un tabique. Lleva más días y más decisiones, y es el camino lógico cuando el baño no se ha tocado en treinta años. Si es su caso, tenemos explicada la secuencia completa en cómo reformar un baño paso a paso, y el trabajo lo cubrimos dentro de nuestras reformas de baños en Cantabria.

La frontera entre una y otra suele decidirse al levantar la bañera. Si debajo aparece humedad antigua, una tubería en mal estado o un forjado que ha trabajado, el cambio limpio se convierte en algo más. Por eso el presupuesto debería contemplar ese supuesto de antemano.

Cómo es la obra, día a día

Una sustitución sencilla, sin sorpresas, se suele resolver en tres o cuatro jornadas de trabajo, más el tiempo de fraguado de los materiales. El reparto habitual es este:

  • Primer día. Protección del pasillo, corte del agua, desmontaje de la grifería y demolición de la bañera. Si es de hierro fundido se corta en piezas, porque pesa demasiado para bajarla entera por una escalera antigua.
  • Segundo día. Saneado del hueco, revisión y adaptación del desagüe y de las tomas de agua, nivelación de la base y colocación del plato. Aquí se juega la pendiente hacia el sumidero, que es lo que evita que el agua se quede parada.
  • Tercer día. Impermeabilización de los encuentros, alicatado o panelado de las paredes que han quedado vistas y sellado de juntas.
  • Cuarto día. Montaje de la mampara y de la grifería, repaso de silicona y limpieza. La mampara se mide con el plato ya colocado, nunca antes, porque las paredes de los pisos antiguos rara vez están a escuadra.

Entre el sellado y el primer uso hay que respetar el tiempo de curado que indique el fabricante. Meter agua antes de tiempo provoca buena parte de las filtraciones que aparecen al año siguiente. En una vivienda con un solo baño conviene organizarse: el inodoro se puede dejar operativo casi todo el proceso, pero habrá al menos una jornada sin agua mientras se trabaja sobre las tomas.

Qué hay que decidir antes de empezar

El plato

Los de resina y carga mineral son hoy los más habituales porque se cortan a medida, admiten anchos poco comunes y llevan la superficie antideslizante integrada. Los de cerámica esmaltada aguantan muy bien y se limpian con facilidad, aunque no se pueden recortar. Si el hueco mide 1,70 y el plato estándar más cercano no encaja, la resina lo resuelve sin rehacer media pared.

La altura importa más de lo que parece. Un plato extraplano, casi enrasado con el suelo, se pisa sin levantar el pie, que es justo lo que busca quien hace el cambio pensando en una persona mayor. Para llegar a ese enrasado hace falta espacio bajo el suelo para el sifón, y no todos los forjados lo dan.

La mampara

Una hoja fija ocupa poco y no tiene guías donde se acumule la cal, aunque deja pasar alguna salpicadura. Las correderas cierran mejor el hueco y son la solución obvia en baños estrechos donde una puerta abatible chocaría con el lavabo. Si en casa hay alguien con movilidad reducida, valore dejar el paso libre con una cortina, que permite entrar a ayudar sin estorbo.

La grifería

Si va a cambiarse, este es el momento, porque implica tocar pared. Las columnas termostáticas evitan los saltos de temperatura cuando alguien abre un grifo en la cocina, algo frecuente en instalaciones antiguas. Cuando la vivienda tiene sus años, merece la pena que un fontanero en Cantabria revise las tomas antes de cerrar la pared, y no después.

El acabado de las paredes

Al quitar la bañera queda una franja de pared sin azulejo. Se puede alicatar buscando una pieza parecida, que casi nunca es idéntica si el baño tiene décadas, o panelar toda la zona de ducha con un material continuo, que evita el problema de la junta a cambio de modificar el aspecto del baño.

Los detalles que dan problemas después

La pendiente mal resuelta es el fallo más repetido. Si el plato no evacúa bien, queda una lámina de agua parada que termina en cal y en manchas, y se corrige rehaciendo la base, o sea, levantando lo que se acaba de poner.

El sellado perimetral es el segundo. La silicona entre plato y pared trabaja todo el año con los cambios de temperatura, y con la humedad de la costa cántabra sufre más que en el interior. Conviene renovarla en cuanto se despegue en algún punto, antes de que el agua encuentre el camino.

La ventilación da guerra en los baños interiores. Sin extractor, y con una ducha diaria, la humedad acaba saliendo en forma de moho en las juntas y en el techo. Si el baño no ventila bien, este es el momento de resolverlo.

Y algo que se pasa por alto: si el desagüe queda oculto bajo un plato enrasado, conviene saber por dónde se accede el día que haga falta. Un buen instalador lo deja previsto.

Qué permisos hacen falta

Cambiar la bañera por un plato de ducha dentro de la misma vivienda, sin tocar estructura ni modificar la distribución, entra en lo que los ayuntamientos de la región tramitan como obra menor mediante declaración responsable o comunicación previa. Los requisitos y los plazos varían de un municipio a otro, así que lo prudente es confirmarlo en el ayuntamiento que corresponda antes de empezar. Lo tratamos con más detalle en el artículo sobre la licencia de obra para una reforma en Santander.

Si el edificio tiene comunidad, hay que avisar del horario de trabajo y del uso del ascensor para bajar escombro.

Cuándo compensa hacer la reforma entera

Merece la pena ir más allá de la sustitución cuando el alicatado está picado en varios puntos, cuando la fontanería sigue siendo de plomo o de hierro galvanizado o cuando hay humedades de origen desconocido. En esos casos hacer solo la ducha significa volver a abrir el baño dentro de pocos años. Si además hay pensada una reforma integral de piso en Santander, el baño se agrupa con el resto de la obra y se aprovechan los mismos oficios y el mismo contenedor de escombro.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos días estaré sin poder usar el baño?

En una sustitución sencilla, cuente con tres o cuatro jornadas de trabajo más el tiempo de curado del sellado antes del primer uso. Si se aprovecha para reformar el baño completo, el plazo se alarga según el alcance. El corte total de agua en la vivienda suele limitarse a una jornada.

¿Se puede poner un plato de ducha en el mismo hueco de la bañera?

En la mayoría de los casos sí, y es precisamente lo que acorta y abarata la obra, porque se aprovechan el desagüe y las tomas existentes. La limitación aparece cuando el hueco tiene una medida rara o cuando el desagüe está a una altura que impide dar la pendiente necesaria. Se comprueba en la visita previa.

¿Qué plato es mejor para una persona mayor?

Un plato extraplano y antideslizante, enrasado o casi enrasado con el suelo, con el paso libre o con una hoja que se pueda abrir del todo. Añadir un asidero bien anclado a la pared y, si hace falta, un asiento abatible resuelve la mayor parte de las situaciones de movilidad reducida. La colocación del asidero se decide en obra, porque tiene que ir sujeto a un punto firme.

¿Hace falta cambiar el suelo del baño?

No de forma obligatoria. Al retirar la bañera queda una zona de suelo que no estaba a la vista y que hay que rematar, pero se puede resolver sin levantar el pavimento del resto del baño. Si el suelo ya está deteriorado o se busca un acabado continuo, entonces sí conviene cambiarlo, y eso convierte el trabajo en una reforma de baño.

¿Cuánto cuesta cambiar la bañera por una ducha?

Depende del tamaño del hueco, del estado de la instalación que aparezca debajo, del material del plato y la mampara, y de cuánta pared haya que rematar. Dos baños del mismo metraje pueden salir muy distintos según lo que se encuentre al abrir. Hacemos la visita y el presupuesto cerrado sin coste, con las partidas detalladas.

¿Trabajáis fuera de Santander?

Sí. Trabajamos en toda Cantabria, con Torrelavega, Camargo, Castro Urdiales, Laredo y los municipios de la bahía dentro del radio habitual.

Cómo lo vemos nosotros

Es una obra corta que da un resultado muy visible, y precisamente por eso conviene no improvisarla. La visita previa sirve para mirar el estado real de la instalación, medir el hueco y decir con claridad si el cambio limpio es viable o si debajo hay algo que obliga a hacer más.

Si está dándole vueltas, escríbanos o llámenos y concertamos una visita en su casa. Vamos, lo miramos y le decimos lo que hay, con el presupuesto por escrito y sin compromiso.